
La vida encierra las cosas que uno mismo ni siquiera entiende.
Las luces de otro amanecer penetran por las ventanas de mi habitación inerte y vacía; por mi mete casi muerta pasan los recuerdos como gotas de agua contadas en un gotero que poco a poco se derramaran en el suelo al extinguirse mi vida fría y sola. Con una cabeza hecha nudos y un mundo de ilusiones rotas voy dejando atrás todo lo que fue una vida con tristes promesas de amor y falsas palabras de amistad y me pregunto ¿En realidad eso es vida? o solo soy una mujer reprimida buscando un respuesta de por que estoy en este mundo y de ¿Por qué la oscuridad se integro a mi vida y me absorbió como una sombra repentina? no lo se pero lo que se es que sentí el amor como ninguna chica lo ha sentido hasta ahora eso creí y me deje llevar por una mentira que me lleva a tomar esta decisión que es sublime y me dejara en paz con migo misma.
Eran las diez de la noche y todo empezaba a encenderse, las luces de la cuidad se encendían poco a poco después de un apagón que había durado mas dos horas; Stella y yo estábamos en cerradas en el sótano de la casa ya que papá lo había dicho así y no entendimos el porque no podíamos salir a divertirnos como los demás chicos de nuestra edad y solo observábamos en las ventanas aquellos jóvenes saliendo en sus automóviles ultimo modelo con chicas bellas y con vestidos que posiblemente se rasgarían en un beso nocturno. Stella era más que mi prima era como mi hermana y se veía apagada como la vela que se había extinguido hacia unos minutos y papá bueno era un hombre de principios a la antigua pero en fin éramos los tres en esa casa tan grande y llena de recuerdos. Aunque Stella era mayor que yo veía una tristeza en sus ojos que la perseguían por donde iba, no entendía ya su razón de ocultar su alma y de ver como aquellas parejas se besaban, se retorcía de los celos y empezaba a llorar. entendí en ese momento que era prisionera del amor, que se había enamorado de nuestro vecino Jhonattan que era un joven peculiar y lleno de rencor hacia los demás ya que perdió a su familia y vivía con padres adoptivos; Stella lo observaba y yo a ella parecía una completa estúpida mirando un imposible ya que el tenía novia, y nunca le haría caso o solo la utilizaría; me centre en Stella durante tres semanas consecutivas y aunque todavía estaba en la secundaría y me faltaba mucho para la universidad puede dictaminar que ella era algo mas que una chica enamorada e ingenua ya que sabia que Jhonattan nunca le prestaría atención. ¿En tal desesperación e ilusión una persona puede centrarse en algo que no puede ser? la respuesta seria muy sencilla, terminaría por fantasear sola y buscar refugio y consuelo en la imaginación. ¡Que maravilloso! es insólito pensar eso, pero Stella era una mujer capaz de ver feliz a alguien y ella misma no ser feliz, un sacrificio que había elegido por el tiempo, por la razón o que se yo, no la pude comprender.
Se acercaban las vacaciones de verano y bueno habíamos escogido salir de paseo algún lugar lejos donde papá pudiera reflejarse en su trabajo y Stella se olvidara de Jhonattan por un momento, ahora si se como son las cosas Stella se sentía sola y quería encontrar esa paz que había en si misma, por eso antes de llegar a la cabaña de la playa que papá había alquilado con dos meses de anticipación tuve la idea de hacerla feliz, le di esa paz que buscaba; dándole en su comida un poderoso veneno sin rastro alguno que le daría un infarto al corazón y que la llevaría al lugar donde ella quería estar. No se si actué mal o bien pero la hice feliz, cuando cerro los ojos tenía una sonrisa que jamás había visto en su rostro mientras vivimos juntas y me sentí feliz por que Stella estuviera feliz, papá no se dio cuenta hasta llegar a la playa de que Stella había muerto y se puso pálido como un papel:
- ¡Vaya verano! – Dijo papá.
Era la primera vez que lo veía tan triste después de la muerte de mamá, pero mamá quería morir porque su vida era un porquería completa y siempre decía que todo al lado de papá era mierda y le cumplí su deseo de verla feliz, eso no lo sabe papá y no se si se entere ya que el, prefería mil veces Stella que a mi, y se decía que estaría feliz de estar con ella, bueno sin mas cumpliré su petición; espere a que papá se quedara dormido y lo ahogue con una almohada y allí mismo vi esa sonrisa de nuevo; organice su cuerpo y grite muy fuerte, los vecinos de esa zona vinieron en seguida a ver que pasaba y bueno ya saben lo que paso; así que a los deprimentes les gusta morir, era una situación extraña, pero me hacia feliz ver que ellos fueran felices. Al regresar yo sola al pueblo con dos cadáveres en carros fúnebres todo el que pasaba me miraba y yo simplemente evadía sus miradas de odio; no comprendían que hice felices a papá y a Stella. Después del funeral los agentes sociales me llevaron a una albergue de menores y pasaron dos semanas en las cuales pase a una familia a una casa de locos en la cual tenia que hacer exactamente lo que la señora de la casa quisiera que hiciera yo, la familia Donnal se veía tan triste y los quería ver felices ya pertenecía a esa familia, estuve detallando a la señora Donnal ya su esposo el señor Donnal muy bien, siempre se quejaban de que su hijo Mauricio consumiera drogas y que en la escuela siempre le fuera mal, pobres señores Donnal ¿Cómo podría ayudarles yo? no lo se pero lo averiguaría de cierto modo; esa noche la policía llego a mi nueva casa haciéndome preguntas extrañas acerca de cómo Stella y papá habían muerto, yo simplemente respondía que no sabia, que tal vez tenían enemigos; uno de los agentes miro el expediente de Stella y solo dijo: - “Estamos perdiendo el tiempo la chica murió de muerte natural larguémonos de aquí” podía ver esas miradas acusantes en sus rostros, pero creían que yo era solamente una niña así que cerraron el caso, papá y Stella son felices por que ellos mismos lo quisieron así y yo cumplí con darles la felicidad que ellos estaban buscando.
Mauricio era un chico antipático y arrogante, le gustaba ver como su mamá lloraba por cosas sin sentido supuestamente para el y lo que me gustaba de el era esa frialdad hacia mí y ese sentido lógico de ver la vida. Pasaron dos días en los cuales lo observe consumir coca varias veces se veía tan excitado el pobre que no dude un solo segundo en insinuarme; primero fui a la cocina y saque los guantes del lavado y me los puse, subí a la alacana por hacha para cortar la carne, por suerte mis padres adoptivos los señores Donnal no estaban en casa ya que no podría darles la felicidad que buscaban; la gran sorpresa de que sus penas habían desaparecido, entre a mi habitación y deje el hacha sobre la cama, me quite los guantes, me desvestí por completo quedando así como una especie de Eva y solo me faltaba Adán para completar la escena bíblica, salí por el pasillo hasta llegar al minibar del living saqué un botella del vino mas fuerte que había y me dirigí a la habitación de Mauricio; poco a poco fui apareciendo mi cuerpo y el me miraba con asombro con un deseo de poseer y llegar a un segundo en el cual tocáramos el cielo con las manos desnudas y viajáramos al paraíso, era una idea tonta pero el me atraía de cierta forma. Tomamos varias copas hasta embriagarnos y me di cuenta de que el no era malo sino que su padres eran el problema siempre hacían comparaciones con su hermano Albert que había fallecido por salvarle la vida a el y nunca aceptaron esa etapa y el siempre se sentía mal por eso, terminando en si haciendo lo que simplemente sabemos se fue desnudando, se acerco lentamente hacia mi y me beso los labios, fue una sensación de asombro pero el sabor era difícil de expresar; hicimos el amor como cuatro veces en el suelo, nos sentíamos como dos leones en plena pelea por su hembra y al terminar note en su mirada algo que me detuvo a matarlo, me beso y salio semidesnudo hacia la planta baja casa; era algo extraño me sentía como mil estrellas en una noche bella dejando hermosura a su paso y lo único que hice fue vestirme y salir de allí.
A las cinco de la tarde los señores Donnal llegaron a casa, se veían un poco extraños y en sus rostros relucía un poco de pavor me imaginaba que les había pasado algo pero no me importaba en ese instante en mi pensamiento solo estaba Mauricio y los besos de hielo que me habían encantado aquella tarde; a las siete de la noche era la hora crucial de reunión familiar los padres y los hijos la cena, bajamos a cenar, al estar en la mesa observábamos que estaban un poco serios y fuera de lo común ya que siempre que se sentaban en la mesa con su cara de plástico y su risa chillona; en ese momento Sara Donnal nos dijo a Mauricio y a mi:
- Es todo por hoy; adiós.
Dejó su plato y salio con lágrimas en los ojos del salón comedor y el señor Enrique Donnal se quedo saboreando la carne con puré como si nada hubiera pasado. Mauricio me miro y me hizo señas de salir también salimos al jardín de la casa y nos miramos profundamente; en ese momento me sentía como si estuviéramos solos en un océano gigantesco en donde solo nuestros cuerpos se contemplaban uno al otro, su mirada me dejo helada, me tomo de la mano y salimos hacía la parte de atrás de la casa; no entendía esa actitud se veía pasivo e inofensivo como si tramara algo; en si atrás de la casa se veía casi todo el valle de Mallagol y las estrellas se estremecían en el cielo y con un beso se despidió de mi saltando por la barranca, no lo pude evitar y allí mismo con un sonrisa en los labios su vida se apago y la mía se convirtió en un infierno desde ese día mi mente que do cerrada y salí de la casa en la cual me habían en enseñado algo de falsedad y diplomacia dejando en si la familia feliz de por vida.
Rocco.